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Fotografía la vida salvaje en invierno

Hay pocas sensaciones tan liberadoras como sentir la brisa fría rozando tus mejillas mientras sigues las huellas de los animales en la nieve fresca. Las grandes gotas de nieve se desprenden de las ramas de los árboles por encima de tu cabeza y el único sonido en el bosque de invierno es el de tu propia respiración y el de la nieve crujiendo bajo tus pies. Para aquellos que viven en regiones con mucha nieve, el invierno puede ser la mejor época para encontrar y fotografiar la vida salvaje.

El invierno es tu amigo

La tentación de pasar la tarde acurrucado en el sofá con una taza de chocolate caliente o una copa de vino tinto es intensa cuando se escucha el viento de invierno golpeando las ventanas. Después de todo, el viento y la nieve resultante pueden parecer poco acogedores. Pero como cualquier fotógrafo de la vida salvaje aprende rápidamente, el invierno es tu amigo. El viento frío que agita las ramas de los árboles frente a tu ventana es el invierno que te llama para que salgas a buscar huellas de animales en la nieve... pero asegúrate de ir preparado:

  • Abrígate bien Ponte tus pantalones de invierno impermeables, tu chaqueta más cálida y tus botas más resistentes. ¿Te sientes lo suficientemente abrigado? ¿Sí? Bien, ahora ponte un jersey más. No hay nada que interrumpa más un rodaje que los dedos de las manos y los pies fríos. Siempre puedes quitarte prendas, pero una vez que estás en el bosque no puedes ponerte más. Vístete siempre pensando a largo plazo y, tal vez, consideres la posibilidad de ponerte calentadores de manos en los guantes y los calcetines.
  • Consigue que tu equipo se aclimate Tengo la fortuna de vivir en lo alto de las montañas, donde el aire es seco todo el año. Cuando empecé a viajar para fotografiar la vida salvaje, aprendí enseguida que la condensación en las lentes y los cuerpos de las cámaras puede ser un gran inconveniente en climas fríos y húmedos. Llevar tu equipo de una casa con calefacción a la humedad del exterior puede hacer que se acumule la condensación en los componentes de cristal de la cámara. Si puedes hacerlo, guarda las lentes y el cuerpo en zonas que tengan el mismo clima que el exterior donde vas a fotografiar para reducir la cantidad de veces que se acumula la condensación en el cristal. Yo he guardado mi equipo en coches, garajes, entradas de cabañas sin calefacción, para que ya esté frío y aclimatado cuando llegue el momento de hacer tus fotos. Si vives en una zona en la que no puedes dejar tu equipo sin supervisión de forma segura, procura salir de casa con la suficiente antelación para que la condensación se evapore o lleva muchos paños secos para limpiar las lentes antes de que se congelen.
  • Mantente a salvo El invierno es salvaje y como todas las cosas salvajes, su imprevisibilidad no puede ignorarse. Las cambiantes condiciones meteorológicas, el terreno abrupto y los vientos helados pueden volverse peligrosos con rapidez. Intenta evitar aventurarte solo a hacer fotos de la vida salvaje en invierno. Pero si no tienes más remedio, avisa a alguien en dónde piensas fotografiar y cuándo piensas volver, por si acaso.

Las huellas de los animales cuentan una historia

Lo mejor de hacer fotos de la vida salvaje en invierno es que no hace falta ser un experto en la caza para seguir el rastro de los animales. Sus huellas son fáciles de detectar en la nieve, y el paisaje blanco y frío conserva las señales de otros animales que pueden ayudarte en tu búsqueda.

  • Huellas de patas y pezuñas Las huellas de los animales en la nieve pueden darte mucha información sobre el ejemplar. Estudia la huella para determinar cuánto tiempo hace que el animal estuvo en la zona. Las huellas más antiguas parecen más bien agujeros indefinidos en la nieve y no suelen ser la mejor opción para seguirlas, ya que es probable que el animal que las haya dejado ya se haya ido. Las huellas frescas son huellas nítidas y claras con muchos detalles. Con el tiempo y la determinación suficientes, te llevarán hasta tu objetivo.
  • Huellas corporales de animales A veces, los rastros nos llevan a huellas corporales en la nieve donde un animal se acuesta para pasar la noche. Encontrarlas es como encontrar una mina de oro en la fotografía de vida salvaje. Si puedes determinar dónde ha dormido un animal, puedes procurar estar en la zona al amanecer o al atardecer, las horas en las que es más probable que estén en ese lugar.
  • Otras señales de los animales La nieve blanca e impecable hace que sea fácil detectar el contraste que un animal ha marcado con su orina o sus heces (una "señal" de los animales). Estar atento a las señales de los animales puede ayudarte a determinar si un animal ha pasado por la zona recientemente. Una marca reciente significa que es hora de preparar la cámara, porque el animal no está muy lejos.

La composición

Aunque el invierno puede ser la época más fácil para encontrar animales salvajes para fotografiar, puede ser la época más difícil a la hora de exponer y componer correctamente la imagen. La nieve blanca y cegadora puede ser fácil de sobreexponer, y el sol de invierno tan cercano puede hacer que la luz sea intensa durante la mayor parte de las pocas horas de luz. Los dedos de las manos y de los pies fríos hacen que sea tentador apresurarse en las tomas para poder volver al coche con calefacción. Pero has trabajado mucho para encontrar a tu animal a pesar de las condiciones, haz que merezca la pena el esfuerzo, baja la velocidad y tómate un momento para considerar tu composición.

  • Encuadra el objetivo La nieve y los árboles secos crean un paisaje diferente al del verano. La ausencia de color puede hacer que el fondo se vuelva sombrío si no eres cuidadoso con el encuadre. Muévete lentamente alrededor del objetivo, si puedes, y utiliza el paisaje para encuadrarlo. Haz la foto con una pila de nieve o una pequeña rama cerca de la lente para forzar un encuadre borroso en una esquina de la imagen, o agáchate todo lo que puedas y dispara mirando hacia arriba desde el nivel del suelo. Concéntrate en hacer que el objetivo destaque sobre un entorno que, de otro modo, sería muy baldío.
  • Mantén la distancia La nieve profunda puede dificultar una rápida retirada si el objetivo empieza a mostrar signos de incomodidad o agresividad. Llevar teleobjetivos es esencial, ya que te permiten mantener una distancia segura y respetuosa con el ejemplar, a la vez que te proporcionan el campo de visión que necesitas para captar imágenes íntimas y detalladas.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 300mm F4.0 IS PRO • 1/640 • F4.0 • ISO 200

  • Aprovecha la imperfección Tras horas de caminar por la nieve, encuentras a tu objetivo. El animal muestra su pose más majestuosa y olfatea el viento antes de darse la vuelta y desaparecer en el paisaje nevado. Conseguiste tomar una rápida ráfaga de imágenes nítidas antes de que se escabullera, pero las nubes empiezan a aparecer augurando nieve o lluvia, así que te das la vuelta y te diriges a casa. Cuando llegas a casa y subes las imágenes a tu ordenador, te das cuenta de que todas las tomas estaban sobreexpuestas y que el blanco de la nieve estaba tan borroso que perdiste todos los detalles del fondo detrás del objetivo. No tengas miedo de aceptar la sobreexposición, deja que la nieve demasiado blanca sirva de contraste para el objetivo. Las imágenes de alto contraste pueden ser difíciles de capturar en otras épocas del año, así que aprovéchalas cuando puedas.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 300mm F4.0 IS PRO • 1/640s • F6.3 • ISO 200

Los ajustes

La fotografía de la fauna de invierno requiere mucha prueba y error. La configuración que utilices en la helada sombra del bosque puede ser totalmente diferente a la que necesitarás en los cegadores claros de nieve. A continuación, encontrarás algunos de mis ajustes y equipos recomendados, pero recuerda que las condiciones cambian rápidamente en invierno, por lo que es probable que tus ajustes también deban hacerlo.

  • Cámara: OM-D E-M1 Mark III u OM-D E-M5 Mark III. La E-M1 Mark III es estupenda para la vida salvaje porque puedes ajustar el punto de enfoque sin esfuerzo gracias a la función de joystick. Una cámara con el ajuste del Modo Pro Capture es mi opción preferida para la vida silvestre, ya que garantiza que no me pierda el momento solo porque llegué medio segundo tarde a pulsar el obturador. Además, me inclino por un cuerpo con gran estabilización de imagen para poder aligerar la carga dejando el trípode en casa.
  • Lentes: M.Zuiko 40-150 mm F2.8 PRO o M.Zuiko 300 mm F4.0 PRO. Un teleobjetivo adecuado es una necesidad para la fotografía de la vida salvaje en invierno para asegurarse de que te mantienes a salvo, le das a tu objetivo la distancia que se merece y sigues obteniendo imágenes nítidas.
  • Modo: Manual con el modo Pro Capture o el modo Ráfaga activado.
  • Velocidad de obturación: 1/250 1/1500 dependiendo de la actividad del animal y de la luz y la sombra.
  • Apertura: F2.8-F5.6 es el punto ideal para mí. Este rango da al fondo un poco de desenfoque y permite que el objetivo destaque. Si estoy fotografiando un animal con cuernos, puede que dispare más cerca de F5.6 para asegurarme de que todos los cuernos siguen siendo nítidos. Si el animal no tiene cuernos, me siento más cómodo bajando la apertura.
  • ISO: Lo ajusto en función de lo que decida para la apertura y la velocidad de obturación, tratando de mantenerlo lo más bajo posible para evitar el ruido.
  • Enfoque: Automático

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