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El viaje por la carretera del Pamir

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 12-40mm F2.8 PRO • F9 • 1/400s • ISO 200

Hace poco, tuve el placer de emprender uno de los viajes por carretera más pintorescos del planeta: la carretera del Pamir.

Pasamos once días explorando esta parte del mundo. La centenaria carretera del Pamir, con muchos baches y el telón de fondo más impresionante que se pueda imaginar, cruza Kirguistán y Tayikistán. Sin encargos, sin clientes, sin presión; solo el placer de explorar, descubrir y capturar nuestra aventura.

El equipo:

En este viaje, llevé dos OM-D E-M1 Mark II. Una estaba equipada para grabar y la otra para tomar fotografías. Pero, en realidad, con frecuencia también tomaba fotografías con la cámara de grabación, ya que el 12-100mm F4 IS PRO es un objetivo bastante versátil.

Mi equipo para este viaje fue:

Equipo para fotografías: Olympus OM-D E-M1 Mark II + M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO, el M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO o el M.Zuiko Digital ED 17mm F1.8

Equipo para vídeo: Olympus OM-D E-M1 Mark II + M.Zuiko Digital ED 12-100mm F4 IS PRO con un micrófono de vídeo

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 12-40mm F2.8 PRO • F7.1 • 1/250s • ISO 200

El viaje:

En realidad, nuestra primera parada no fue en la carretera del Pamir. Nos detuvimos en un pequeño pueblo llamado Sary-Mogul, que resultó ser el último sitio con electricidad y un techo sólido antes de llegar al campamento de la base del pico Lenin, que era nuestro destino del primer día.

Pasé la mañana cerca del campamento base del pico Lenin, explorando los lagos cercanos y los reflejos perfectos de los picos nevados. Era una de esas vistas panorámicas de 360°. Tomé más fotografías esa mañana que ningún otro día del viaje. La luz dorada, los lagos con reflejo, las colinas, la hierba de color amarillo oscuro y el techo del mundo como telón de fondo... un fotógrafo no puede pedir mucho más.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO • F5.6 • 1/125s • ISO 200

Pronto estuvimos en la famosa carretera M41 del Pamir, evitando los baches y apuntando las cámaras hacia todas las direcciones posibles, pidiéndole a nuestro conductor que parase cada 10 a 15 minutos. Nada podría haberme preparado para la belleza de aquellos paisajes.

Por la noche, llegábamos a pequeños pueblos del camino y pernoctábamos en casas de huéspedes. La gente de allí no tiene nada. Por lo general, nos daban sopa y pan duro y mohoso para la cena, y el mismo pan con mermelada para el desayuno. Sin embargo, nos pareció bien dejar algo de nuestro dinero a la gente de allí. Los 20 $ que pagamos por noche dan para mucho allí.

En los pueblos, a menudo me aventuraba a salir con una sola E-M1 Mark II + el M.Zuiko Digital ED 17mm F1.8. Es una combinación increíblemente pequeña y sutil que me permitió capturar la vida de los pueblos "tal cual" sin sentir que era un intruso con una cámara grande.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 17mm F1.8 • F6.3 • 1/1250s • ISO 200

Es increíble pensar que existen lugares como esos. No crece nada, y los lagos son salados y no tienen peces. La gente depende totalmente de lo que lleven los camiones y conductores a la zona. Es una vida dura. Los pueblos de allí eran perfectos para la fotografía callejera: las casas blancas en ruinas contrastaban a la perfección con los paisajes oscuros de los alrededores. Es el tipo de lugar en el que tienes que perderte para encontrar lo que vale la pena capturar.

 

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 17mm F1.8 • F6.3 • 1/400s • ISO 200

Y no te dejes engañar: los cables son viejas líneas telefónicas de la era soviética; no hay nada de electricidad o tráfico allí. La carretera del Pamir transcurre por largos tramos rectos, aparentemente hasta las cimas de las montañas más impresionantes. Es casi demasiado pintoresco para asimilarlo. Los colores son diferentes en cada esquina y las texturas salvajes no tienen fin.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 12-100mm F4 IS PRO • F6.3 • 1/200s • ISO 200

El cuarto día, nuestro conductor nos dejó a unos 40 km del pueblo más cercano y nos dijo: “Os veré al otro lado de la montaña dentro de 6 u 8 horas”. Y se fue. Sin mapa ni itinerario, nos pusimos en marcha y trazamos nuestro propio camino a través de la nieve del paso. Para mi alivio, no era demasiado complicado encontrar el camino, pero la inesperada altitud de más de 4600 metros convirtió rápidamente esa caminata en un viaje épico.

No hay nada como la luz matinal a gran altura en las montañas. Hay una nitidez en el aire que le da a la luz una calidad inigualable. Eso, y la falta de oxígeno a más de 4000 metros, hizo que me sintiera muy conectado con ese lugar; capturar fotografías allí era una experiencia totalmente nueva.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 12-100mm F4 IS PRO • F6.3 • 1/200s • ISO 200

En cuanto a los lugareños, la mayoría de ellos son tímidos y no quieren que les fotografíen (algo que respeto, por supuesto); a otros simplemente no les importaba que estuviéramos allí. Una vez, este niño vino hacia mí para que le hiciera una foto; luego, se fue corriendo. Solo intercambiamos una breve sonrisa y los segundos que tardé en capturar la fotografía; probablemente es mi retrato favorito hasta la fecha.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 17mm F1.8 • F1.8 • 1/800s • ISO 200

Después de una semana por encima de los 4000 metros y un sinfín de polvo, salimos de la carretera del Pamir por un paso para llegar a las partes más bajas de esta zona: el corredor de Wakhan. Allí es donde un río separa Tayikistán y Afganistán. Era raro ver otra vez árboles en el paisaje. La vida tiene un poco más de sentido allí: la rutina diaria consiste en cultivar verduras, nueces, maíz y patatas. Sin embargo, el viento parecía soplar constantemente en aquel valle, arrastrando el polvo y creando una luz dorada muy hermosa por la tarde. De nuevo, no pude dejar de tomar fotografías.

 

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO • F5.6 • 1/400s • ISO 200

Ese viaje de once días me cambió la vida. La dureza de la vida y el infinito camino despejado adquieren un nuevo significado allí. La gente es amistosa y ha dominado la habilidad de supervivencia en una de las partes más remotas del mundo: el Pamir.

Además de las fotos, también creé tres vídeos para mi canal de vídeo: