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Nos adentramos en la azul Mayotte: una escapada paradisíaca con un lado oscuro

OM-D E-M10 Mark II • M.Zuiko Digital ED 25mm F1.2 PRO • F3.2 • 1/1600 • ISO 500

Esta isla situada frente a la costa oriental de África no es un destino turístico muy conocido. En mitad del océano, entre Mozambique y Madagascar, y rodeada por arrecifes coralinos, se encuentra la más antigua de las islas volcánicas del archipiélago de las Comoras: Mayotte. La isla, que en su día fue un importante centro de comercio y baluarte pirata, fue colonizada por marineros y esclavos y, gracias a sus hermosas lagunas y  a su diversa vida marina, permanece en secreto y bien conservada entre los buzos. Si buscas paz y tranquilidad bajo las palmeras, playas desiertas de arena blanca y lagunas azules, este es tu sitio. Mayotte es sin duda un paraíso increíble de paisajes naturales. Desde 2014, el quinto departamento francés de ultramar está reconocido también oficialmente como parte de la UE. Debido a su posición geográfica, esta isla remota ha tenido durante mucho tiempo una gran importancia estratégica. Por fin, ¡vacaciones! Cuatro semanas de descanso. Así qué, ¿por qué no irse lejos, preferiblemente muy muy lejos ? Casi de forma espontánea y sin mucha preparación, hice las maletas, cogí mi cámara y salí a visitar a un viejo amigo de París. No sabía mucho más de la isla, así que, antes de salir, me propuse descubrir más sobre el país y su gente, pero especialmente sobre cómo los diferentes grupos étnicos convivían en armonía, tal como había leído en algún sitio.

El viaje
La forma más rápida de llegar a la isla es en avión desde Nairobi, o a través de Reunión y Madagascar. Cuando comenzamos el descenso hacia la pequeña isla vecina de “Petite Terre”, me atreví a mirar rápidamente hacia abajo, momento en el que me di cuenta del pequeño trozo de tierra entre la vasta inmensidad del océano azul en el que el avión estaba a punto de intentar aterrizar. Debe de ser un reto incluso para los pilotos más experimentados. Los aviones grandes sencillamente no pueden aterrizar en la isla. Después de aterrizar sin incidentes, tomamos un ferry directo a la isla vecina de “Grande Terre” y su capital, Mamoudzou. Desde allí, cogimos un taxi compartido que nos llevó por carreteras estrechas hasta la selva montañosa situada en mitad de la isla, a través de Combani hasta la aldea remota de Tsingoni, donde iba a pasar cuatro semanas con mi amigo y los cinco miembros de su familia.

OM-D E-M10 Mark II • M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO + M.Zuiko Digital 1.4x teleconverter MC 14 • F10• 1/8 • ISO 200

Los hijos olvidados de Francia
Mientras viajaba a la aldea, lo que más me impactó fue la cantidad de niños que nos encontrábamos por toda la isla: había niños por todas partes, hasta donde alcanzaba la vista. Más de dos tercios de la población tienen menos de 20 años. Los niños llegan a las playas de Mayotte en masa, después de que sus padres los envíen en barcas con la esperanza de darles un futuro mejor. Hay también un increíble nivel de desempleo juvenil, ya que el influjo de refugiados crea un vacío de empleo.


Las mujeres de Mayotte
Otra cosa impresionante de la isla son las mujeres comorenses con sus coloridos “chiromani”, los tradicionales vestidos cruzados, que hacen que la isla esté repleta de colores. Las mujeres de Mayotte son conocidas por su belleza y su elegancia, pero también por su inteligencia. Gozan de una posición especial dentro de la aún predominante cultura tribal. Esta isla es el hogar de uno de los últimos matriarcados que aún existen en el mundo. Por ejemplo, aquí el hogar familiar pertenece a la mujer, lo que le confiere gran independencia y autonomía. Es realmente fascinante ver que no hay conflictos entre esta tradición y las creencias de la población musulmana mayoritaria.

OM-D E-M10 Mark II • M.Zuiko Digital ED 25mm F1.2 PRO • F1.8 • 1/250 • ISO 250

Ladrones al anochecer
Los makis, un tipo de lémur, son cualquier cosa menos tímidos. Se encuentran por toda la isla. Cada tarde, justo antes del anochecer, se reúnen en los tejados y los postes de electricidad, se juntan en pequeñas bandas y empiezan a saquear las aldeas.

OM-D E-M10 Mark II • M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO + M.Zuiko Digital 1.4x teleconverter MC 14 • F4.0 • 1/125 • ISO 250

Los viernes después de la oración colectiva nocturna (Magrib), la gente ataviada con mantos sale en aluvión de las muchas mezquitas hacia las calles. El lugar empieza a llenarse de vida. La gente se para para charlar y saludarse. Se nota que la gente de Mayotte sigue viviendo en armonía con la naturaleza, y lo mismo se puede decir de mi familia de acogida. Cada mañana temprano, justo antes del amanecer y del inconfundible sonido de la llamada a la oración, me despertaba el canto del gallo del vecino.

OM-D E-M10 Mark II • M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO + M.Zuiko Digital 1.4x teleconverter MC 14 • F4.0 • 1/2000 • ISO 800

Islote de Sable Blanc: playas de arena blanca y lagunas azules
La isla de arena blanca solo puede visitarse durante unas horas al día cuando la marea está baja y se puede llegar en bote. A medida que sube la marea, la playa de arena blanca desaparece poco a poco bajo el mar, un fenómeno que me causó una gran impresión y que, para mí, fue el momento más destacado del viaje.

El equipo fotográfico
Antes de salir hacia mi aventura de cuatro semanas, después de hablar con Olympus, me dieron la oportunidad de probar la cámara OM-D E-M10 Mark II y algunos de los objetivos de la serie Olympus PRO, incluido el objetivo M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 con un teleconvertidor MC 14 M.Zuiko Digital de 1,4 aumentos. Ambos objetivos me parecían una buena opción y no he lamentado esta decisión. Hasta ahora, son un accesorio que nunca faltan en mi kit de viaje. Su óptimo procesamiento de imágenes y su gran nitidez es lo que hace que estos objetivos sean mis favoritos indiscutibles, superados únicamente por su sensibilidad extrema a la luz. Es increíble lo que puede lograr la estabilización de imagen de cinco ejes de esta cámara resistente a salpicaduras, junto con el teleobjetivo de 40-150mm, mientras se viaja a gran velocidad en un bote golpeado por las olas. Esta fue la verdadera prueba de resistencia del kit, y la pasó con éxito.

OM-D E-M10 Mark II • M.Zuiko Digital ED 25mm F1.2 PRO • F5.6 • 1/800 • ISO 320

Desafíos fotográficos
En cuanto a fotografías espontáneas en la calle, creo que la región es bastante peligrosa, especialmente para los fotógrafos no experimentados. La actual situación es inestable y la atmósfera se caracteriza por la pobreza y la dura vida diaria. Mi necesidad de seguridad allí llegó a niveles completamente nuevos en algunas zonas. Además, la actitud generalmente negativa que muchos musulmanes tienen hacia la fotografía no me facilitó especialmente tomar fotos. Si no me hubieran acompañado lugareños de confianza, habría sido imposible lograr muchas de las fotos que hice.A partir de la segunda semana, me aseguré de tener a mano mi kit, bastante reducido, y lo llevaba en una bolsa discreta y barata colgada al hombro. Cada vez que sacaba la cámara entrañaba un cierto riesgo y atraía la atención de los transeúntes. No porque nunca hubieran visto una cámara antes, sino porque era claramente una pieza de equipo cara. Para mí personalmente, en condiciones tan extremas, el obturador silencioso de una cámara sin espejo y compacta como la E-M10 Mark II es indispensable si quieres llevarte a casa unas cuantas fotografías sin meterte en problemas. Aunque, al llegar, tuve que descartar el proyecto fotográfico que había planeado originalmente, ya que, durante este viaje, me di cuenta de que la grave situación en que se encuentran los innumerables niños refugiados que vivían allí ilegalmente iba a determinar los temas de mi siguiente serie de fotografías.


Productos utilizados:

OM-D E-M1 Mark II
OM-D E-M10 Mark II
M.Zuiko Digital ED 25mm F1.2 PRO
M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO
M.Zuiko Digital 1.4x Teleconverter MC‑14