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Explorar el mundo nunca ha sido tan fácil

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 300mm PRO • 1:4.0 • 1/250s • ISO 320

Sentí una alegría inmensa al abrir el paquete y ver lo que escondía: la nueva E-M10 Mark III, la segunda sucesora de mi querida E-M10, con la que me inicié en el mundo del sistema Micro Four Thirds. Por aquel entonces supuso una pequeña revolución, pues dejé atrás la última cámara réflex de Olympus, la E-5, y cogí entre mis manos la pequeña E-M10. Mucho más nueva, pequeña y diferente, pero una verdadera Olympus. 

Recibí la E-M10 Mark III en color plata. Aunque prefiero las cámaras completamente negras, la pequeña Mark III es una joya del diseño retro de OM. Tiene un diseño alegre, bien pensado y de gran calidad. La primera impresión no podía ser mejor: la cámara se adapta perfectamente a las manos. Facilita el manejo de la carcasa y los botones. Ni un solo crujido o sacudida. A pesar de no tener una empuñadura como la de la serie E-M1, la E-M10 Mark III cuenta con una miniempuñadura que permite sujetarla bien con una mano. Las superficies delantera, trasera y del monitor son ligeramente rugosas y muy cómodas, y aseguran que la cámara no se te resbale. La distribución de los botones y los diales es la clásica de Olympus, por lo que me acostumbré al manejo de mi nueva cámara en pocos minutos. 

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm PRO • 1:2.8 • 1/160s • ISO 200

Lo mismo me sucedió con el software y las opciones de menú. Uno siempre sabe lo que está haciendo. De hecho, siempre me ha pasado lo mismo con cada Olympus nueva que he tenido. El elegante diseño de la E-M10 Mark III se complementa con su increíble peso reducido. Aún recuerdo mis viajes por todo el mundo con mi primera E-M10 y cómo sorprendía a otros profesionales: nadie podía creer que mi pequeñaja fuera la única cámara que llevaba para hacer todas mis fotos. 

Lo mismo sucedería con la E-M10 Mark III, tan diminuta y ligera, pero sin nada que esconder. Dentro de su pequeña belleza se oculta un rendimiento magnífico. 

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm PRO • 1:2.8 • 1/320s • ISO 200

Para probar la E-M10 Mark III, comencé un viaje en el que pasaría una noche en la cima del monte Pilatus (de 2128 m) en el cantón suizo de Obwalden. El tiempo fue de todo menos bueno. El cielo estaba muy nublado y una densa niebla cubría la cima. Con la esperanza de ver la puesta de sol, fui corriendo hasta el mirador más alto. Había llovido y llevaba puesto el chubasquero. Entre la pequeña multitud que subía, pude llevar mi E-M10 Mark III en el chubasquero como si fuera la E-M10 y sacarla rápidamente cuando fuera necesario para hacer una foto. Lo que para otros fotógrafos es inimaginable, para mí es lo habitual. La mayoría de la gente necesita las dos manos y no puede sostener el trípode y la cámara al mismo tiempo. O guardas todo el equipo junto y te detienes en cierto punto para volverlo a sacar, o llevas una cámara como la E-M10 Mark III, que puedes sacarla y guardarla en cuestión de segundos, casi como un smartphone. Podía tomar fotografías cámara en mano en cualquier momento.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 8mm PRO • 1:1.8  Fisheye • 1/800s • ISO 200

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 8mm PRO • 1:1.8  Fisheye • 1/250s • ISO 200

La cámara es tan pequeña y ligera que casi no se nota. Se puede manejar con una sola mano, ya que puedes usar todos los botones y diales con los dedos pulgar e índice. Los mecanismos están adaptados con precisión y la sensibilidad no es ni muy alta ni muy baja, pues los diales rotan en pasos determinados y las teclas nunca se pulsan por accidente. Pude escalar hasta un par de rincones en los que necesitaba utilizar la mano izquierda, mientras sujetaba la cámara con la derecha. La pequeña empuñadura es más que suficiente para sujetar con firmeza la E-M10 Mark III en movimiento. 

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 8mm PRO • 1:1.8  Fisheye • 1/400s • ISO 200

La velocidad de la E-M10 Mark III también es genial. Tiene un procesador bastante más rápido que la E-M10 original. Reacciona de manera inmediata a todos los comandos y funciones. Las opciones del menú y los ajustes rápidos, la visualización de fotos y vídeos... todo a la velocidad del rayo. Me senté entre la densa niebla y me apresuré a aprovechar el claro que se había formado para poder hacer una fotografía. La cámara siempre reaccionaba al instante, así que pude capturar cada momento y, mientras esperaba, borrar las fotos que no necesitaba.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 8mm PRO • 1:1.8  Fisheye • 1/200s • ISO 200

De camino al hotel tomé un par de instantáneas más. La E-M10 Mark III y el 8mm PRO forman un equipo excelente: pequeño, ligero y listo para la acción en cualquier parte. Cuando ya no necesitas la cámara, la puedes guardar fácilmente en un bolsillo de la chaqueta junto con el objetivo.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 8mm PRO • 1:1.8  Fisheye • 1/640s • ISO 400

Tras dormir un poco, justo antes de la medianoche, el tiempo mejoró bastante y por fin se apreciaba un cielo despejado. No había ido a pasar allí la noche en vano: ¡era noche de estrellas fugaces! Siempre se tiene la oportunidad de ver una o dos estrellas fugaces, algunas más pequeñas y otras más grandes. Sin pensármelo dos veces, armé el trípode con la E-M10 Mark III y el 8mm f1.8 PRO. La pequeña cámara se veía muy graciosa en ese trípode tan grande. Pero me vino bien, porque hacía mucho viento y la cámara no se movió ni un poco. A mis pies descansaba la ciudad de Lucerna y el lago de los Cuatro Cantones, sobre el que se reflejaba la molesta luz de la luna. No eran las mejores condiciones, algo que supuso un enorme reto para la E-M10. Con el modo Live Composite seleccionado y Lucerna y sus alrededores iluminados por separado, solo tuve que esperar a que la luz adicional se guardara automáticamente y apareciese en la visualización live view. Finalmente, pude hacer unas cuantas fotografías de las estrellas fugaces después de solo unos pocos intentos. Obviamente, podría haber dejado la cámara sola la mitad de la noche para que solo tuviera que aplicar la exposición, pero entonces habría capturado las estelas de luz de las estrellas, en las que apenas se reconocen las pequeñas estrellas fugaces. Además, hay mucho tráfico aéreo sobre Lucerna, por lo que en unas pocas horas las fotografías hubieran quedado arruinadas por los rastros de luz de los aviones. Hice unas cuantas tomas en Live Composite (entre 2 y 5 minutos) y uní unas cuantas para tener todas las estrellas en una sola fotografía.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 8mm PRO • 1:1.8  Fisheye • 2 Sec. • ISO 1600

La noche pasó rápido y pronto pude ver el crepúsculo de la mañana en el horizonte. Para esta ocasión, preparé mi 300mm f4 PRO en el trípode, con la E-M10 Mark III detrás. Hice 3 fotos para formar una panorámica. El manejo de la pantalla táctil me resultó muy útil en varias ocasiones. No se provocaba prácticamente ni una vibración al apretar los botones con los dedos en la pantalla, altamente sensible al tacto. Algo esencial con una distancia focal larga, como con un 300 mm.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 300mm PRO • 1:4.0 • 1/1000s • ISO 200

De nuevo el cielo se cubrió de nubes, aunque con algún claro. En cuanto el sol salió, una preciosa luz bañó el lago de los Cuatro Cantones. Para poder capturarla, llevaba la E-M10 Mark III y el 7-14mm PRO en un bolsillo de la chaqueta, así que de nuevo subí corriendo al mirador. El sencillo manejo de la E-M10 Mark III y su alta velocidad me permitieron probar más opciones en menos tiempo hasta dar con el modo perfecto para mis fotografías. De esta forma, pude capturar la luz en el momento adecuado y tomar 3 fotos para unirlas en un panorama.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm PRO • 1:2.8 • 1/30s • ISO 200

La E-M10 Mark III es claramente la mejor compañera de viaje para hacer fotos variadas, ya que es bonita, rápida y ligera. Deja que sean los demás los que suden y tengan que detenerse a descansar mientras tú sigues tu camino hacia tu destino explorando el mundo. La E-M10 Mark III, junto con los objetivos M.Zuiko, te ahorrarán varios kilos de peso extra. Cada vez que me encuentro con otros fotógrafos, parto con ventaja en resistencia y velocidad, no porque sea una persona atlética, sino porque cargo con menos peso durante el camino. Allí donde no pueden llegar los demás, yo puedo fotografiar motivos que para el resto son inalcanzables. Dentro de esta compacta y elegante carcasa se ocultan infinidad de posibilidades. Los 16 megapíxeles de la Mark III sirven tanto para capturar veloces estrellas fugaces como para las aplicaciones de fotografía profesional. Todo depende del objetivo. Y de eso hay más que suficiente para las MFT. Junto con el zoom adecuado para la fotografía de viajes, puedes contar con la cámara de viajes perfecta en formato de bolsillo. En combinación con un objetivo macro, la E-M10 Mark III se convierte en una cámara macro profesional: no hay un sistema macro tan pequeño con un rendimiento como este. Con un objetivo Pancake, la Mark III apenas supera el tamaño de una cámara compacta, pero con una calidad increíblemente más alta. La Mark III desaparece tras un teleobjetivo, pero es capaz de ofrecer el mismo resultado que sus hermanas mayores. Y con un gran angular o un ojo de pez, se pueden probar nuevas perspectivas cámara en mano gracias a su reducido peso. La Mark III es el ejemplo de que la calidad no tiene nada que ver con el peso. No puede faltar en ningún viaje, tanto como cámara principal como secundaria. Si tienes un bolsillo libre en tu chaqueta, no te olvides de meter la E-M10 Mark III.

E-M10 Mark III • M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm PRO • 1:2.8 • 1/400s • ISO 200