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Cuando la tecnología se encuentra con las emociones

Me llamo Fiona Bischof y fotografío personas. Mi especialidad son los retratos y los reportajes de boda. Desde hace más de 10 años, retrato personas de todas las edades.

En 2015 me decidí a echarles un ojo con más detenimiento a las cámaras sin espejo, que tan de moda estaban. Tras probar la Olympus E-M1 durante un breve período, la decisión estaba clara. La transición de llevar a cuestas los 4 kilos de la cámara réflex, grande y pesada, a la pequeña y manejable Olympus fue muy rápida y fácil. Desde enero hago mis fotos con la E-M1 Mark II y estoy encantada con las mejoras que incorpora esta última generación.

Me gustaría explicaros cómo es un reportaje de boda. Tiene que ser uno de los días más hermosos de la vida. Por eso es muy importante conservar con imágenes este día tan especial, para poder volver la vista atrás, revivirlo o mostrárselas a los nietos algún día. Para mí, los reportajes de bodas están en la élite de la fotografía. Todo va superrápido, todo tiene que salir bien a la primera y quedar bien retratado. Además, este tipo de reportaje combina muchas facetas diferentes de la fotografía. Es decir, entre 9 y 15 horas del trabajo suelen consistir en hacer fotografías en estilo de reportaje, principalmente. Surgen retratos de boda clásicos o emotivos tanto durante una sesión de fotos como a lo largo del día. Tienen que hacerse fotos macro. Hay que hacer fotografías del entorno, que suelen ser fotos arquitectónicas o de paisajes. Y, por si esto fuera poco, a menudo deben captarse también instantáneas de la comida. Esta variedad es lo que conforma el encanto de la fotografía de bodas.

Detrás de cada boda hay una historia de amor única
Los novios, Muriel y Fabian, se conocieron cuando eran niños. Fueron juntos a la guardería en Suiza oriental, pero no fue hasta varios años después de la escuela cuando se reencontraron y se enamoraron. La joven pareja se ha casado en la bonita ciudad de Diessenhofen, junto al Rin.

Durante la ceremonia, valoro mucho lo silenciosa que es la cámara. Al pasar desapercibida y no molestar, se pueden hacer fotografías preciosas y emotivas desde un segundo plano.
Con la nueva E-M1 Mark II, también se pueden hacer buenas fotografías con un nivel de ISO alto en iglesias oscuras. Para ello viene muy bien el estabilizador de imagen, que también permite trabajar con una velocidad de obturación baja. Siempre fotografío las bodas en modo manual. Lo hago desde hace años por convicción.


La primera vez que hice un reportaje de boda con mi nueva Olympus E-M1, decidí llevarme también mi cámara anterior, una Nikon, por precaución. Nunca se es demasiado precavido... y al fin y al cabo no había llegado todavía el objetivo macro Olympus de 60 mm que había pedido.

El sensacional objetivo de corto alcance me convenció al 100%
En el momento de hacer las fotos de los anillos, quería coger la segunda bolsa del coche. Pero en ese momento no tuve tiempo de ir a buscarla. Así que decidí, sin pensarlo dos veces, hacer las fotos sin macro desde un poco más lejos. Ya repetiría las fotos macro a lo largo de la noche.
Para mi asombro, no necesité hacer las fotos desde más lejos ni repetirlas por la noche. El límite de ajuste increíblemente cercano del objetivo Olympus lo hizo posible. Nunca había experimentado algo así. El corto alcance de la cámara aporta mucha flexibilidad en las bodas. Cuando hay que ir rápido y cambiar entre fotos de reportaje y de los detalles que surgen en el momento, lo hace increíblemente fácil. No quiero perder nunca esta flexibilidad.

Auténtica y emotiva
No es tan fácil sacar buenas fotos de los novios y de los invitados. Para ello, el fotógrafo o fotógrafa debe pasar totalmente desapercibido/a y ser casi invisible. Las fotos son más bonitas cuando los invitados no se dan cuenta de que los están retratando. Y desde que trabajo con equipo compacto, es mucho más fácil. Al principio me daba respeto cambiar mi imagen, con una cámara voluminosa y un objetivo largo, por una cámara de sistema mucho más pequeña y manejable. Pero hace tiempo que me quité ese complejo, porque al final la cuestión es que, si tu trabajo es sólido y de calidad, no hace falta una cámara monstruosa que vaya proclamando: "Por cierto, soy la fotógrafa".

Me encanta su cuerpo compacto y también fotografiar las bodas sin empuñadura. Así puedo trabajar de forma mucho más discreta y no tengo que cargar con peso innecesario.
Por supuesto, hay momentos en los que me pregunto si podré hacer las mismas cosas que alguien con una cámara de toda la vida, por el hecho de que la cámara sea más grande que la mía. Bueno... pero, al fin y al cabo, esta pequeña no tiene nada que envidiarle a una cámara réflex.

Refinada y fresca
Pequeña, manejable y aun así tiene todo lo que necesitas y más. El reconocimiento facial me resulta de mucha ayuda cuando hay que ir rápido en las fotos del reportaje, y estoy encantada con la precisión y la velocidad de la cámara. La función Live View brinda seguridad adicional y la pantalla inclinable aporta nuevas y geniales posibilidades de perspectiva, que antes no se podían obtener fácilmente.
En conclusión, estoy muy contenta con mi nuevo equipo Olympus y me ha abierto un mundo de posibilidades.