Authentication - Register

Complete the form below to create your account

This will be your public name in the community
We need this to keep you informed about your account

Mandatory data for replying to your request.

Why you'll love MyOlympus

All members get access to exclusive benefits:

  • Member community
  • Register products
  • Extended warranty
  • Monthly newsletter

¡Capturando la aurora… a pulso!

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO • F2.8 • 8 sec. • ISO 3200 • Tripod

La aurora boreal, también conocida como luces del norte, es uno de esos fenómenos mágicos difíciles de ver en cuya existencia no crees hasta que lo ves con tus propios ojos. A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de viajar a varios lugares donde era posible ver la aurora.

Después de los dos o tres primeros viajes, me quedé pensando:

“¿Eso es todo?
¿O es que espero ver algo que realmente no existe?”

Capturar la aurora es un tipo de fotografía que plantea muchos retos.
Siempre se encuentra en lugares fríos y remotos, cerca o más allá del círculo ártico, y es necesario que estos lugares, normalmente grises y nublados, sean totalmente claros.
Existen muchos factores que deben ser propicios para tener una oportunidad de verla. Aun así, están los vientos solares, de naturaleza impredecible y los auténticos causantes de la aparición de las luces, que deben ser lo suficientemente fuertes para que se vean como tonalidades verdes o moradas en el cielo.
En resumidas cuentas, si te encuentras en un lugar del norte frío y lejano, sin probabilidades de lluvia o nieve, la regla de oro es ¡Adelante!
Llévate capas de ropa extra y prepárate para pasar toda la noche buscando algo que podría o no aparecer.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO • F2.8 • 6 sec. • ISO 3200 • Tripod

No es fácil encontrar la magia, ¿verdad?
Pero cuando aparece, ¡vaya, es una vista muy bonita! Cuando baila en los cielos nocturnos, es mágica, esquiva, variable y hermosa. A veces, una débil mancha de color verde tenue que centellea en el horizonte; otras, un enorme cielo nocturno de color verde que cubre el paisaje con un resplandor del mismo color. Nunca es igual; nunca es aburrida.

Sin embargo, hay una complicación: capturar esta belleza en una foto que realmente refleje todo su esplendor.

El problema de capturar la aurora es que necesitas una exposición prolongada, entre cinco y quince segundos. Para ello, en la mayoría de los casos, se necesita un trípode. Despliega las patas de tu trípode y dispara. Al menos, hasta hace poco, así lo habría hecho yo.

Sin embargo, en mi último viaje a Noruega, de repente me encontraba a un par de horas a pie de mi trípode. Lo había dejado en el coche para viajar con poco peso. Junto con mi compañero, el visionario de Olympus Álvaro Sanz, había salido por la noche para capturar las horas doradas en la famosa playa Kvalvika de las Islas Lofoten.

Se preveía que la actividad solar fuera escasa o nula, así que decidí que sería más fácil dejar el trípode. Pero la ley de Murphy siempre se cumple y, por supuesto, el cielo se despejó y, tras una espectacular puesta de sol y la hora azul que le siguió, el cielo se cubrió con un resplandor verde. Ahí estaba, la aurora que no esperaba ver esa noche.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO • F2.8 • 15 sec. • ISO 3200 • Tripod

No tenía otra opción, así que empecé a poner a prueba mi Olympus OM-D E-M1 Mark II y el objetivo M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO. Si iba a obtener una imagen, no quería que fuera solo el cielo nocturno, sino una imagen bien compuesta de un paisaje que hiciera honor a la aurora. Así que empecé a apuntar la cámara al cielo, a pulso.

En tres segundos conseguí una imagen nítida, lo cual me sorprendió gratamente.
En cinco segundos, nítida de nuevo. Está bien, nos encontrábamos en el territorio del objetivo M.Zuiko Digital ED 12-100mm F4.0 IS PRO.

Decidí probarlo y ver si podía capturar la Vía Láctea y la débil aurora en el horizonte en una toma a pulso. Sabía que iba a necesitar una exposición más prolongada. Así que apoyé los brazos en una gran piedra y exhalé lentamente, pulsé el disparador y empecé a contar en mi cabeza:

1…2…3…, el tiempo pasa lentamente cuando estás capturando una toma a pulso con exposición prolongada. Además, al estar oscuro, no estaba seguro de si me estaba moviendo mucho o poco…7…8…9…, seguía exhalando lentamente, y empecé a preguntarme: ¿funcionará esto? …12…13…14…15…Clic. Obturador cerrado.

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO • F2.8 • 15 sec. • ISO 5000 • Handheld

La toma era nítida. ¿Cómo era posible? ¿Suerte?
Así que volví a intentarlo.
Nunca había experimentado tanta libertad fotografiando de noche. Gracias a esta nueva libertad a pulso recién descubierta, me pasé toda la noche explorando la playa entera en busca de composiciones. Esto nunca lo habría hecho si me hubiera visto limitado a disparar con un trípode.

Perfil del fotógrafo: Chris Eyre-Walker

OM-D E-M1 Mark II • M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO • F2.8 • 10 sec. • ISO 3200 • Tripod

Productos utilizados:
OM-D E-M1 Mark II
M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO