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Antártida - Expedición al volcán del Monte Sidley

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 12-100mm PRO • 1:4.0 • 1/1600s • ISO 200

Como buscador de entornos con lava, el calor y el polvo son mi profesión, mi oasis de bienestar. En las expediciones a volcanes, como en el desierto de Danakil, en Etiopía, siento que estoy en mi terreno. Por otra parte, no soporto ni el frío ni la nieve. El propio sonido crujiente al caminar por la nieve me produce escalofríos que me recorren toda la espalda.

Y, sin embargo, hace un año, me cautivó el anuncio de una expedición al volcán del Monte Sidley, en la Antártida. Las frases "menos explorado que la luna", "una de las montañas más solitarias e inhóspitas" y "la inabarcable extensión de este desierto de hielo hacen que esta sea la mayor aventura de la tierra" me hechizaron.

Ya desde niño devoraba los libros que hablaban de exploradores y soñaba con mundos lejanos y lugares por descubrir. Así que no me lo tuve que pensar mucho y contacté con el líder de la expedición, el experto guía de montaña Cristoph Höbenreich. Tras un breve periodo de coordinación y un par de sesiones de entrenamiento, tuve clarísimo que quería unirme al equipo.

Después de un año de intensiva preparación y 27 horas de viaje, llegué a Punta Arenas, en Chile, el punto de partida de nuestra expedición.

Desafortunadamente, detallar todo el informe de la expedición en este momento está fuera de lugar. Por eso me concentré en las preguntas más importantes que se suelen hacer sobre esta extraordinaria expedición.

La pregunta más interesante que me hacen con frecuencia es si no tenía miedo de los osos polares.

La respuesta está clara: ¡no! Solo hay osos polares en el Ártico, no en la Antártida. Allí solo hay pingüinos, aunque habitan cerca de la costa y no en nuestra ruta.

 

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 12-100mm PRO • 1:4.0 • 1/800s • ISO 200

¿Y cómo se viaja a la Antártida?

Desde Punta Arenas, con el que es, al menos para mí, el rey de los aviones: un Ilyushin ruso, una máquina enormemente poderosa que en realidad se usa para el transporte de cargamentos. En la Antártida en sí, el transporte se realiza por medio de pequeños propulsores aptos para el entorno polar. Las "pistas de aterrizaje" son de nieve o de resistente hielo, pulido como un espejo.

¿Qué equipamiento es necesario para una expedición como esta?

Un traje apto para el entorno polar es absolutamente necesario, además de una chaqueta de plumas, manoplas, calzado para una altitud de 8000 metros, crampones afilados y un saco de dormir para temperaturas de hasta menos 40 grados.

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 12-100mm PRO • 1:4.0 • 1/800s • ISO 200

¿Cómo fueron las temperaturas?

En la Antártida, el contienente más frío, más ventoso y más seco que existe, el tiempo es el factor más importante y determinante. Los cambios regulares en la planificación y las largas jornadas esperando a que el tiempo mejore están a la orden del día. Sin embargo, a veces hay suerte, sale el sol y las temperaturas son de cero a menos 10 grados. Entonces el frío seco se resiste bastante bien. Dentro de la tienda, a veces puedes llevar un jersey fino y dormir con ropa ligera.

Las cosas se complican de un momento a otro cuando sopla el viento. Entonces hasta tu propio aliento se transforma en hielo en cuestión de segundos.

¿Se pueden hacer fotografías en esas condiciones?

¡Por supuesto! Mi equipo es la combinación de E-M1 Mark II con el objetivo 12-100 4.0 Pro, que funcionan sin fallos en cualquier circunstancia. Las baterías son lo único que no dura mucho cuando el frío es extremo, así que siempre llevo dos baterías de repuesto en un bolsillo interior junto al cuerpo. A falta de soluciones de carga, yo mismo soy la mejor solución.

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 12-100mm PRO • 1:4.0 • 1/8000s • ISO 200

¿Cómo se siente uno cuando es, quizá, la persona más solitaria del universo?

Rodeado por un área de 1000 km de hielo, con la civilización más cercana infinitamente lejos, los compañeros de expedición en vías inexploradas en su camino hacia la cima y sabiendo que es imposible hacer solo el camino de vuelta al campamento a causa de las grietas en los glaciares. Y me sentía bien, francamente bien. Me invadía una profunda sensación de tranquilidad, felicidad y libertad sin límites. En el más absoluto silencio, experimentas lo más parecido al concepto de infinidad, y solo puedes gritar de felicidad y entusiasmo.

Al menos hasta que empieza a sonar la música en tu cabeza y te imaginas que estás en una película en la que tus compañeros de expedición sufren un accidente y no pueden volver.

Pero claro que vuelven, y nos tomamos una cerveza en este congelador natural. Una experiencia única que recordaremos el resto de nuestras vidas.

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 12-100mm PRO • 1:4.0 • 1/4000s • ISO 200

E-M1 Mark II • M.ZUIKO DIGITAL ED 12-100mm PRO • 1:4.0 • 1/1000s • ISO 200